Son muchas las razones por las que comprar libros de segunda mano o usados, desde reducir nuestros impactos en el medio ambiente hasta su incomparable olor, tan agradable, tan familiar… Aquí os dejamos cinco motivos de entre todos los posibles, para escoger libros usados:

1/ Si eres una persona comprometida con el medio ambiente y la sostenibilidad, la compra de libros de segunda mano esta hecha para ti: contribuye a reducir la cantidad de árboles que necesitan ser talados, reduce la contaminación como consecuencia de producir nuevos libros y disminuye los residuos dándoles una nueva vida a los libros usados para que no acaben en el vertedero.

2/ Además, son asequibles: no solo te permiten reducir tus impactos en el medio ambiente sino que comprando libros de segunda mano también estás ahorrando dinero que, a su vez, puedes invertir en una edición más especial, un objeto curioso o una lámina original, para crear tu propio rincón de lectura en casa que haga las veces de librería para tus «joyas» de segunda mano.

3/ ¿No tienes planes para hoy? Pasaer por una librería de lance es el pasatiempo perfecto. Piérdete por sus pasillos y estanterías inagotables, descubre títulos y autores que no sabías que existían, aprende sobre historia, música, poesía… Comparte tus dudas con los propietarios, quiénes seguro que conocen los anaqueles como la palma de su mano.

4/ Tienen ese olor a libro viejo. El papel, que contiene lignina (el polímero más abundante en el mundo vegetal), ‘prima hermana’ de la vainilla, le da ese olor tan característico que, además, nos resulta tan agradable, tan familiar. Cuando la lignina se oxida, da lugar al papel amarillento y desprende más olor.

5/ Tienen historia. Nunca se sabe quién los poseía antes que tú. ¿Emocionante, verdad? Si tienes suerte, puede que encuentres algún ejemplar dedicado que te sirva para reconstruir en tu imaginació la historia de quiénes los tuvieron entre sus manos antes que tú. Una felicitació de cumpleaños o aniversario de boda, una declaración de amor o una despedida agridulce, testigos de las vidas de aquellos ojos que recorrieron las mismas páginas que recorrerán los tuyos. ¿Te imaginas dónde acabaran después? Eso es lo bueno de los libros de segunda mano: pueden pasar por tantas manos, por tantas vidas, por tantos ojos, como para no acabar nunca su vida últil.